Hoy 12 de marzo de 2012 tomé la iniciativa de viajar a la ciudad de Santiago de Chile. Comencé con trasnocharme como hasta las 4 de la mañana para dejar la menor cantidad de pendientes en Colombia... Oh sabios consejos los de mi padre! Viaje largo con gemelos llorones durante 5 horas no dejan dormir a cualquiera!
Definitivamente el haber viajado antes a Sao Paulo creó estandares en mi mente que hacen la experiencia más interesante. La experiencia es como la miercóles... nadie la agarra por cabeza ajena! Buenas decisiones tomé al prepararme para este viaje. Siempre me burlaré de aquellas mujeres que llevan una maleta más grande que ellas mismas y después están esperando a que les lleguen príncipes azules a ayudarlas (Cocô lembra que sempre te quero muito :P). Creo que nuestra vida debería caber en una maleta que uno mismo sea capaz de cargar. Esto implica saber qué tan libre eres mentalmente de tu propia vida.
Aeropuerto Internacional de Chile, objetivo primario salir antes de que se vaya la luz del día para iluminar nuestros caminos y que posibles rateros no aparezcan en el camino. Resultado final: llegada al hostal 2 horas tarde mientras todos nos poníamos de acuerdo. Impaciencia por la falta de preparación de algunos. Sao Paulo te enseña que tu mejor amigo es Google maps a no ser que tengas un Honda Civic con GPS, pues simplemente no estudias nada y salís así nada más! Impaciencia por la demora pero finalmente logramos llegar.
Hostal Che Lagarto, nuevamente lo comparo con el de Sao Paulo. Está bueno, pero sólo tiene internet en la parte del lobby. Mucho extrajero y 9 pisos de un edificio viejo es lo que hacen esto un hostal. La noche en Chile es fría y parece segura. Hay algunos que dicen que Santiago de Chile es una de las ciudades más seguras de América Latina, sin embargo en la salida del metro Santa Lucía preguntándole al vendedor ambulante se nos acerca una persona cualquiera y nos dice: "ustedes son extranjeros... no deberían caminar por aquí con esas maletas".
Hambre. Eso es lo que tengo. Decido salir sola a la calle. No es tan peligrosa como dicen que es. Aunque me dicen que debo tener cuidado de beber cerveza en las calles porque me podrían multar con 60 dólares por mal comportamiento en público. Compré una hamburguesa que intenta hacer de hamburguer de lanchonete de Sao Paulo... y doblemete cara! Lo único bueno es que conozco otro colombiano que hace el sueño americano pero al estilo chileno. No sabía que Chile también era atacada por todos esos colombianos que creemos que por estar en el exterior vamos a ser mejor.
Por 4 debería ser esta experiencia. El poder adquisitivo del colombiano promedio versus otros países es lo que hace vernos como pobres. Toca abrir la mente para no gastar tanto cuatro veces de lo que podría ser. Que Chile tan picante en mi bolsillo! Y eso que llevo sólo 1 día.
Intrépida número 1.

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